ATE­NAS DIA 3

Pub­li­ca­do en Noviembre 19, 2017
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Nos preparamos para cono­cer a Damien y Col­in, dos músi­cos y orga­ni­zadores con el grupo Pangea FC de San Francisco.

Orga­ni­zamos un encuen­tro con ellos en Syn­tag­ma, la estación cen­tral de Ate­nas, y les pre­sen­ta­mos a Husein.

Nos volvi­mos a encon­trar en la plaza Vik­to­ria y entramos en el metro. En el tren, Husein probó una man­dolina que habíamos traí­do, parecía muy intere­sa­do. Cuan­do lleg­amos, los fotó­grafos explo­raron la plaza, bus­can­do tomas, y Husein con­tin­uó estu­dian­do el nue­vo instru­men­to, y ráp­i­da­mente encon­tró for­mas de tocar can­ciones que usual­mente toca­ba en el Oud.

Dami­an y Col­in lle­gan de su via­je ansiosos por cono­cer a Husein, unirse al equipo y pon­erse a tra­ba­jar. Sin embar­go, mien­tras el resto del equipo esper­a­ba pacien­te­mente para fil­mar el encuen­tro, Dami­an y Col­in fueron recibidos por un agente de la estación que les pidió agre­si­va­mente sus pas­aportes. El agente esta­ba pre­ocu­pa­do por nues­tra fil­mación y fotografía en la estación. Dami­an y Col­in se quedaron estu­pe­fac­tos y no respondieron. Marc se cer­ró gen­til­mente para inoc­u­lar la afir­ma­ción de que estábamos hacien­do algo incen­di­ario. Pero para cal­mar cualquier inqui­etud, el pun­to de reunión” tenía que trasladarse a un lugar donde el agente de la estación no le impor­tara nues­tra reunión.

ATENAS DIA 3

Más tarde, nos uni­mos a Sal­im, coor­di­nador de proyec­tos de arte de la orga­ni­zación sin fines de lucro Amor sin fron­teras — Para refu­gia­dos nece­si­ta­dos”, y al músi­co local Bob­by, de la ciu­dad de Nue­va York.

Sal­im, de Siria, tra­ba­ja en la recopi­lación de obras de arte de refu­gia­dos para exposi­ciones de arte en los Esta­dos Unidos, apoyan­do al artista refu­gia­do ofre­cién­doles una exposi­ción inter­na­cional. Más tarde esa noche nos con­tó su his­to­ria. Esta­ba feliz como empre­sario exi­toso en una com­pañía de tar­je­tas de felic­itación en Siria. Aho­ra, el pueblo donde cre­ció se ha ido. Aquí en Ate­nas, para él es difí­cil man­ten­erse, y mucho menos encon­trar un lugar legal en el mun­do. Pero él está usan­do sus habil­i­dades e inteligen­cia de cualquier man­era que pue­da para ayu­dar a sus com­pañeros refu­gia­dos. Gra­cias a él, una char­la de arte esta­ba ocur­rien­do en San Fran­cis­co mien­tras hablábamos, incluyen­do obras de Husein y otros artis­tas de refu­gia­dos, dán­doles un respiro económi­co.

Bob­by, como esta­dounidense de ascen­den­cia grie­ga, se había expa­tri­a­do en Gre­cia para apren­der más sobre un género de músi­ca tradi­cional lla­ma­da Rebéti­ca. Rebet­i­ca es un poco como el blues esta­dounidense y otras músi­cas sub­cul­tur­ales de todo el mun­do, ya que se orig­inó a fines del siglo XIX, que fue una época de ráp­i­da expan­sión urbana y guer­ra en Gre­cia. Gen­era­ciones de per­sonas mar­gin­adas del cam­po se apiña­ban en las ciu­dades en bus­ca de una vida mejor.

La músi­ca es intrin­ca­da y oscu­ra, a pesar de los ligeros sonidos folk­lóri­cos de los instru­men­tos uti­liza­dos, como el Bazou­ki, y una gui­tar­ra afi­na­da medio paso hacia aba­jo. Decidi­mos ir a Exarcheia para vis­i­tar una taber­na cono­ci­da por este tipo de músi­ca, y nos fuimos. Encon­tramos el restau­rante, una bode­ga dec­o­ra­da con fotografías antiguas de famosos poet­as y músi­cos. Algunos de ellos habrían sido con­sid­er­a­dos crim­i­nales, ya que este tipo de com­posi­ción de can­ciones fue cen­sura­da bru­tal­mente durante la dic­tadu­ra de Metaxas a fines de la déca­da de 1930, debido a sus raíces en el Impe­rio Otomano.

ATENAS DIA 3

En el restau­rante, nos sen­ta­mos jun­to a los músi­cos, quienes se agru­pa­ban alrede­dor de una mesa y canta­ban, absortos en sus instru­men­tos. El lugar esta­ba lleno de gente joven y vie­ja, que vino a par­tic­i­par en esta músi­ca tan social, y el bar, en medio del dis­tri­to anar­quista en Gre­cia, tenía un aire de human­is­mo y rev­olu­ción. El ambi­ente se sen­tía como una bar­ra de Tro­va en Chile, con las letras de los poet­as tan can­tadas que todo lo que impor­ta es lo que querían decir, no cómo son­a­ban. Husein y Sal­im casi podían can­tar; La escala ori­en­tal era muy pare­ci­da à la que esta­ban acos­tum­bra­dos en la músi­ca. Nos fuimos sin­tién­donos como parte de algo más grande que nosotros mismos.