MALAKASA DIA 2

Pub­li­ca­do en Noviembre 18, 2017
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Nos reuni­mos con Husein en la estación de metro de Vik­to­ria y cam­i­namos para tomar un tren para ver a Mehrdad en su casa en el cam­pa­men­to de refu­gia­dos de Malakasa.

A casi 40 kilómet­ros de la ciu­dad. Mien­tras cabal­gábamos, Husein nos con­tó acer­ca de cre­cer en Ras al-Ayn, la pequeña ciu­dad, cer­ca de la fron­tera con Siria en Turquía, donde nació y cre­ció. Lo describió como her­moso y diver­so, sin con­cep­to de religión entre veci­nos, y respeto por las difer­entes cul­turas, musul­manas, cris­tianas o de otra índole. Venía de una gran famil­ia, y solían ir a reunir leña como famil­ia, pri­mos y todos. Recordó cómo cor­tarían árboles enteros y los arras­trarían a casa sobre sus hom­bros, con una toal­la colo­ca­da en el cuel­lo para pro­te­ger su piel de la madera.

MALAKASA DIA 2

Lleg­amos à la estación con buen áni­mo, y Mehrdad esta­ba allí con paraguas y chubas­queros para todos nosotros porque, cuan­do se abrieron las puer­tas del tren, comen­zó una mag­ní­fi­ca tor­men­ta eléc­tri­ca. Solo habíamos cam­i­na­do trein­ta segun­dos des­de la platafor­ma, y​ya estábamos com­ple­ta­mente empa­pa­dos. Nos lo pasamos muy bien cam­i­nan­do en el cam­pa­men­to al con­tene­dor de Mehrdad. Cuan­do entramos en Mehrdad nos entregó ropa seca y zap­atil­las. El piso de su habitación esta­ba casi inun­da­do, pero el calen­ta­dor esta­ba explotan­do. Él había prepara­do una mesa llena de comi­da y bebi­da para nosotros. Inmedi­ata­mente y volvió a bus­car un instru­men­to que él mis­mo había hecho, como un Sez mod­i­fi­ca­do. Las cuer­das se suje­taron al cuer­po con pasadores de seguri­dad. Lo había graba­do él mis­mo con dis­eños per­son­ales. Husein ya había saca­do su her­moso Oud y esta­ba jugan­do med­i­ta­ti­va­mente. Husein y Mehrdad comen­zaron a can­tar de inmedi­a­to. Nos lo estábamos pasan­do genial. Mehrdad en su instru­men­to era tan capaz y comu­nica­ti­vo. Su voz se prac­ti­ca­ba como si hubiera actu­a­do en mul­ti­tudes toda su vida. Las can­ciones que él y Husein sabían no se cruz­a­ban muy a menudo, pero tenían una escala en común. Luego insta­lam­os las cámaras, y Mehrdad comen­zó su his­to­ria. No impor­ta cuán­tas veces cuentes una his­to­ria, recor­dar siem­pre te lle­vará de vuelta. Era casi imposi­ble no ser movi­do. Husein ayudó a tra­ducir, pero com­pren­der lo que se decía era difí­cil, ya que nadie podía enten­der com­ple­ta­mente el farsi.

MALAKASA DIA 2

A medi­da que la entre­vista se fue apa­gan­do, los instru­men­tos volvieron a pon­erse en mar­cha, y los filmó­grafos esta­ban muy ocu­pa­dos cap­turan­do las difer­entes per­spec­ti­vas. Mer­hdad recibió una lla­ma­da de su famil­ia en Irán, y hablaron por un buen rato. Dijo que no había regre­sa­do en dos años y medio. Nos mostró fotos de su hija cuan­do era pequeña, una foto reciente que le había envi­a­do y el cam­po de fút­bol donde jue­ga su hijo en Irán. Mehrdad parecía un poco cansa­do después de su entre­vista, la tor­men­ta se despe­jó y Husein sal­ió para recibir una lla­ma­da de su madre en Siria, nos dejó salu­dar a todos. Ella parecía feliz. Nos preparamos para irnos pero perdi­mos el tren de regre­so a Ate­nas, así que dimos vueltas alrede­dor de la estación de tren y can­ta­mos e hici­mos bro­mas. Mer­hdad amable­mente esperó con nosotros, pero de hecho, se quedó dormi­do mien­tras nosotros esperábamos. Llegó el tren, y todos nos abrazamos y nos des­ped­i­mos. Fue un buen día.